Bajo el sol ardiente, sujetado del brazo de su madre y con balde de nacatamales en una mano. Así recuerda parte de su infancia Lester Iván Hernández Alvarado, un esteliano que siendo niño salió a vender nacatamales, con el deseo de poder sacar adelante sus estudios de primaria y secundaria.
Para Lester, recordar la niñez es volver a esa época donde el dinero era un problema para su familia, pues solo contaba con el apoyo de su madre, quien, con mucho esfuerzo, lo apoyaba en sus estudios de primaria.
A los 9 años de edad, Lester dejó los juguetes a un lado para salir con una pana llena de nacatamales junto a sus hermanos y su mamá.
“Fue un tiempo muy difícil, recuerdo que mi etapa escolar tanto de primaria como de secundaria me tocaba trabajar, junto a mi mamá y mis hermanos salíamos a las calles a vender nacatamales, todo esto lo hacia por ayudar a mi madre, pero también, en la mente de ese niño, siempre estuvo el deseo de superarse y nunca abandonar sus estudios”, cuenta Lester a Noticias ABC.
A pesar de que fueron momentos complicados, el esteliano logró finalizar la primaria y la secundaria, hasta que, en el año 2005, entró a la Universidad Popular de Nicaragua, para estudiar la carrera de Ingeniería Arquitectura. No obstante, los gastos iban en aumento y empezó a trabajar los 7 días de la semana para solventar los pagos.
“La perseverancia y la fe en Dios fue lo que motivo en esos momentos de dificultad económica y de caídas emocionales una vez que entré a la universidad, pero siempre me decía a mí mismo que tenía que continuar con mis estudios porque esto me iba a dar una manera diferente de ganarme la vida”, comparte.
La dedicación y el amor por su carrera lo llevaron a obtener excelentes calificaciones en los primeros dos años. Mientras cursaba el tercer año encontró un trabajo como técnico topográfico, posterior de ingeniero residente en una constructora reconocida de Estelí y un año después se había convertido en subcontratista.
Para Lester, el apoyo de su madre ha sido fundamental, tanto en sus estudios como ahora en el área profesional, ya que a través de sus consejos ha logrado alcanzar el éxito, de igual manera, le da gracias a Dios por la esposa que tiene, quien le apoya en todo momento.
“La bendición de Dios ha sido muy grande en mi vida, gran parte de mi éxito se lo debo a Él y a mi madre por ser quien soy. Hoy en día, ya no tengo que trabajarle a otra persona, pues a través de esta carrera he logrado muchas cosas, una de ellas es ser contratista y poder ejecutar obras verticales y horizontales”, indica llenó de orgullo y agradecimiento.
La historia de Lester Iván Hernández Alvarado es un ejemplo vivo de superación y perseverancia. Aquel niño que antes miraba las casas y edificios, mientras cargaba nacatamales, ahora diseña y construye en la ciudad que lo vio crecer.